
En el marco de la LATAM Business Conference, realizada el 27 de febrero en Nueva York, el expresidente Guillermo Lasso Mendoza, sostuvo que América Latina tiene la oportunidad histórica de consolidarse como un actor estratégico en la reconfiguración del sistema internacional.
Durante su intervención, destacó que el mundo atraviesa una transformación profunda marcada por la reorganización de las cadenas globales de producción, la redefinición del equilibrio entre grandes potencias y la creciente competencia por recursos estratégicos y liderazgo tecnológico.
“América Latina no debe verse como un actor periférico, sino como una región con recursos y capacidades propias que pueden convertirla en protagonista de esta transición”, afirmó.
El exmandatario dijo que, si bien la región ha logrado avances importantes en urbanización, profesionalización del talento humano, infraestructura y estabilidad macroeconómica, aún enfrenta desafíos estructurales como baja productividad, informalidad laboral, fragilidad institucional, desigualdad persistente e inestabilidad fiscal. A ello se suma la expansión del crimen organizado transnacional, que erosiona el Estado de derecho y distorsiona los incentivos económicos.
Cuatro ventajas estratégicas
El expresidente identificó cuatro ventajas comparativas que podrían transformarse en ventajas competitivas sólidas si se acompañan de reformas institucionales adecuadas:
- Relocalización productiva (nearshoring y friendshoring): La proximidad geográfica con Estados Unidos y la red de acuerdos comerciales ofrecen condiciones favorables para atraer inversión, siempre que existan infraestructura eficiente, capital humano calificado y marcos regulatorios previsibles.
- Transición energética: América Latina cuenta con una de las matrices energéticas más limpias del mundo y abundantes recursos renovables, lo que podría convertirse en ventaja estructural en un entorno global donde los estándares ambientales son determinantes.
- Minerales críticos: La región concentra importantes reservas de litio y cobre, esenciales para la electrificación y descarbonización global. El reto es avanzar hacia cadenas de valor con mayor sofisticación tecnológica.
- Economía digital: El crecimiento del ecosistema emprendedor y la expansión de la conectividad demuestran el potencial del capital humano latinoamericano para insertarse en la economía del conocimiento.
Condiciones para aprovechar la oportunidad
El expresidente enfatizó que estas oportunidades solo serán viables bajo tres condiciones fundamentales: estabilidad política, seguridad jurídica y eficiencia institucional.
“La confianza es un activo económico tan relevante como el capital físico”, afirmó, señalando que la inversión fluye hacia entornos donde el Estado de derecho es predecible y las reglas no cambian arbitrariamente.
Asimismo, subrayó la importancia de la integración regional efectiva -armonización regulatoria, facilitación comercial, interconexión energética y logística- y de una relación estratégica renovada con Estados Unidos basada en intereses económicos y valores democráticos compartidos: “Una América Latina fragmentada compite consigo misma; una América Latina coordinada compite con el mundo”.
Reflexión final
Al finalizar, el exmandatario sostuvo que ser una región emergente no implica permanecer indefinidamente en transición, sino tener la oportunidad histórica de consolidar instituciones, sofisticar estructuras productivas y generar movilidad social sostenible.
“América Latina no necesita asistencia paternalista. Necesita inversión basada en confianza mutua y reglas claras. El desafío es estructural. Pero también lo es la oportunidad”.