Guillermo Lasso reafirma su visión liberal, democrática y humanista en una entrevista con UM BRASIL

El expresidente de la República, Guillermo Lasso Mendoza, mantuvo una entrevista con Jaime Spitzcovsky de la plataforma UM BRASIL, una iniciativa de la Federación de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo del Estado de São Paulo (FecomercioSP), que desde hace más de 80 años representa al empresariado paulista y promueve un entorno de negocios más […]

El expresidente de la República, Guillermo Lasso Mendoza, mantuvo una entrevista con Jaime Spitzcovsky de la plataforma UM BRASIL, una iniciativa de la Federación de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo del Estado de São Paulo (FecomercioSP), que desde hace más de 80 años representa al empresariado paulista y promueve un entorno de negocios más simple y justo.

En este espacio, Guillermo Lasso compartió una mirada amplia sobre su trayectoria política, su paso por la Presidencia de la República y los desafíos que enfrenta América Latina. Durante la conversación, defendió una propuesta política basada en los valores del liberalismo, la democracia y los derechos humanos, y aseguró que uno de sus mayores propósitos en la vida pública ha sido dejar un legado de honestidad a sus hijos y nietos.

Guillermo Lasso afirmó que su experiencia en el ejercicio del poder transformó y amplió su visión política: “Cuando entré al gobierno era un liberal puro, hoy soy un demócrata, liberal y humanista”. Para el expresidente, el liderazgo político debe estar guiado por la sensibilidad humana, el compromiso institucional y una sólida dimensión ética.

Durante la entrevista, reivindicó decisiones de su administración que, en su momento, no fueron consideradas políticamente rentables, pero que respondían a una profunda convicción ética y a un sentido de justicia con la sociedad ecuatoriana. Como ejemplo central, destacó la reducción de tres puntos en la desnutrición crónica infantil (DCI), un tema que hasta entonces había ocupado un lugar secundario en la agenda política. Asimismo, subrayó el éxito del plan de vacunación contra la COVID-19, al que definió como la política económica, social y sanitaria más importante de su gobierno. En ese marco, condensó su visión del poder en una frase contundente: “Hay que hacer lo que hay que hacer”.

Asimismo, resaltó iniciativas innovadoras de su gobierno, como el canje de deuda por conservación, una propuesta que posicionó al Ecuador en la conversación internacional sobre sostenibilidad y responsabilidad ambiental.

En el plano político e institucional, el exmandatario defendió la democracia liberal y advirtió que el problema no radica en el sistema democrático, sino en el desgaste de la clase política. “La democracia liberal no está en crisis. Los que están en crisis son los políticos».

En esa línea, sostuvo que los políticos con posibilidades de éxito en el futuro serán aquellos que se concentren en resolver las necesidades de la ciudadanía. Para Guillermo Lasso, el perfil del líder público debe estar marcado por la integridad, la honestidad, la preparación y el amor a la patria, entendidos como condiciones indispensables para servir al bien común y recuperar la confianza ciudadana.

También se refirió a los desafíos que plantea la tecnología y, en particular, la inteligencia artificial. Frente a los temores que despierta su avance, planteó que no se debe tener miedo a la IA, ya que trabaja con información del pasado, mientras que el ser humano conserva la capacidad de crear el futuro. En su reflexión, insistió en que la base para enfrentar esta nueva era debe estar en la ética, como principio rector de la acción política, económica y social.

En materia de seguridad, alertó sobre la grave penetración del crimen organizado en ciertas estructuras institucionales de la región. Sin referirse directamente a la noción de “narcoestado”, consideró que existen instituciones captadas por las organizaciones criminales. Frente a ello, propuso una respuesta regional coordinada: que los presidentes latinoamericanos se reúnan para abordar la seguridad de forma conjunta y negocien en bloque con Estados Unidos y Europa, donde se encuentran grandes mercados de consumo.

Guillermo Lasso también reivindicó la importancia de ejercer la política con decencia y transparencia. “Yo quería demostrar que se puede ser decente en política”, afirmó, al tiempo que destacó el valor de poder caminar libremente por el país, sin juicios ni cuentas pendientes con la justicia.

En el plano personal, reveló que, tras concluir su paso por la Presidencia, se propuso una etapa de reinvención. Entre sus objetivos está el deseo de convertirse en el mejor expresidente del Ecuador y de culminar una meta pendiente: obtener su título universitario en Pamplona, con estudios en Historia del siglo XX. Explicó que no pudo asistir a la universidad en su juventud porque empezó a trabajar desde los quince años, lo que le impidió seguir una formación académica regular en esa etapa de su vida.

Finalmente, envió un mensaje a los jóvenes, a quienes animó a involucrarse en la vida pública, asumir responsabilidades y “ocupar la silla vacía”, convencido de que las nuevas generaciones deben atreverse a participar para renovar la política y fortalecer la democracia.