
Hoy, la justicia ha archivado el caso FLOPEC. Después de dos años de investigaciones, se ha confirmado lo evidente: NO COMETÍ NINGUN DELITO.
Todo fue un show político acompañado de una farsa mediática al servicio de intereses delictivos presentes en aquella asamblea nacional.
Este juicio político fue impulsado por los asambleístas Viviana Veloz, Pedro Zapata, Mireya Pazmiño, Rodrigo Fajardo y Esteban Torres, con el apoyo de fuerzas políticas y delincuenciales que promovían el NO en la consulta popular de febrero del 2023.
Me acusaron de un delito que no existe: peculado por omisión. Por un contrato firmado tres años antes de que fuera presidente. Dijeron que la Contraloría me responsabilizó, cuando nunca lo hizo. Que un familiar mío estaba involucrado en un audio, cuando resulta que la voz del audio le correspondía a otra persona. Se aferraron a narrativas políticas construidas con mentiras, no con pruebas. Prefirieron el espectáculo antes que la verdad, el cálculo electoral antes que la justicia.
Hoy la justicia puso las cosas en su lugar.
Gracias a mi abogado, el doctor Pablo Encalada Hidalgo y a todo el equipo jurídico que trabajó en mi defensa.
Seis jueces de la Corte Constitucional —Alí Lozada, Richard Ortiz, Daniela Salazar, Karla Andrade, Joel Escudero y Alejandra Cárdenas— pudieron detener este ataque a la institucionalidad democrática, pero prefirieron admitir a trámite un juicio político lleno de hechos falsos. Ni siquiera abrieron el expediente. Prefirieron lavarse las manos y mirar a otro lado, llevando al país al borde del abismo.
Algunos de estos jueces ya no lo son, y seguramente deberán volver a sus cátedras o a la actividad privada. Lo mismo con algunos Asambleístas. Otros permanecen en sus cargos o han sido reelectos, yo les digo: ¿con qué cara ven al país? ¿Cómo pondrán una mala nota a un estudiante, después de haber dado paso a un juicio político sin abrir el expediente? ¿Cómo podrán hablar de democracia, después de haberla puesto en riesgo?
Hoy, más que nunca seguiré caminando libremente por Ecuador y el mundo, con la tranquilidad de haber disuelto constitucionalmente a esa asamblea nacional plagada de corruptos al servicio del narco tráfico y el crimen organizado, además de haber luchado contra la delincuencia, de haber recuperado fondos robados a la ISSPOL, de haber impulsado la extradición, fortalecido la seguridad y de haber propuesto reformas que hoy otros aprueban, aunque a nosotros nos las negaron.
Hoy más que nunca seguiré caminando libremente por Ecuador y el mundo, con la tranquilidad de haber disuelto constitucionalmente a esa asamblea nacional plagada de corruptos al servicio del narco tráfico y el crimen organizado, además de haber luchado contra la delincuencia, de haber recuperado fondos robados a la ISSPOL, de haber impulsado la extradición, fortalecido la seguridad y de haber propuesto reformas que hoy otros aprueban, aunque a nosotros nos las negaron.
Dios bendiga al Ecuador.
Guillermo Lasso Mendoza


