El 1 de diciembre pasado dimos una rueda de prensa sobre seguridad ciudadana junto al Ab. Jaime Nebot Saadi.

En dicha comparecencia exigimos a las autoridades que, sin dilación, apliquen MANO DE HIERRO para proteger a la ciudadanía de la delincuencia.

Ofrecimos también nuestras recomendaciones y sugerencias. Dijimos que el primer deber del estado es proteger las vidas de los ciudadanos, cueste lo que cueste.

Dijimos que son los ciudadanos quienes deben vivir en libertad, sin miedo. Y que son los delincuentes quienes deben sentir miedo de quienes respetamos la ley y el estado de derecho. Son ellos quienes deben sentir verdadero temor ante un estado que los persigue para ponerlos tras las rejas.

Pero parece que ese llamado cayó en oídos sordos. Incluso, desde algunos sectores se nos tildó de extremistas. Nos dijeron que exagerábamos, que buscábamos infundir miedo en la ciudadanía.

Pero el tiempo nos ha dado la razón. Nosotros no infundimos miedo. Es la apatía de las autoridades, sumada a la delincuencia rampante, la que infunde miedo en los ciudadanos. Los ecuatorianos están buscando a gritos, en las calles, alguien que los proteja. Y nadie está respondiendo.

Esto está muy cerca de convertirse en tierra de nadie. Lo sucedido el día de hoy demuestra que no hay ley, no hay fuerza pública, no hay reacción de las autoridades. Historias trágicas como las del Sr. Ruales pensábamos que sólo ocurrían en otros países.

Por eso hoy renovamos ese llamado a la seguridad. Un llamado urgente, inmediato, porque la vida no puede esperar. La ley es la ley señores. Queremos autoridades que lideren. Que protejan. Que garanticen la paz. Y para eso debemos enfrentarnos a quien haga falta. Sin concesiones. Sin contemplaciones. Sin dudas.

Y si las autoridades no actúan, el pueblo ecuatoriano sabrá escoger el 7 de febrero próximo la alternativa que priorizará sus vidas y sus bienes. La alternativa que tiene la capacidad para imponer orden, protección, y respeto a la ley. La alternativa que tiene la capacidad para cambiar el Ecuador, dando seguridad total a los ciudadanos, y cero impunidad para la delincuencia.

Guillermo Lasso