Unidos podemos cambiar al país:

Nos encontramos frente a una de las peores crisis que hemos vivido en el país. Millones de compatriotas no tienen un empleo para alimentar a sus familias. A ellos les digo que no pierdan la esperanza, que no importa cuán dura parezca la situación, el país sí tiene salida.

Lo sé porque en mi vida he enfrentado situaciones difíciles que muchos creían imposible de superar. Una de esas situaciones se dio en el 2002 cuando el entonces alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, me pidió que me haga cargo del Terminal Terrestre de Guayaquil. El terminal era un micro laboratorio de todos los vicios que pueda tener una sociedad: corrupción, pandillaje, prostitución y tráfico de drogas. Aun así, acepté el reto de transformarlo.

Me puse como objetivo no sólo mejorar el terminal ya existente, sino construir el terminal terrestre más grande y moderno de América Latina. Mi primera acción fue constituir la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil en menos de 30 días y a un costo de 500 dólares. Como antecedente, la Comisión de Tránsito del Guayas había estimado que esto  tomaría seis meses y costaría 50.000 dólares.

Un estudio internacional estimó los ingresos del terminal en alrededor de los 900.000 dólares al año. Sin embargo, en tan solo un mes de haber puesto orden en la recaudación, las cifras marcaban una tendencia anual de ingresos de más de 3 millones de dólares, más del triple de lo estimado.

Estos recursos nos permitieron no sólo realizar arreglos físicos inmediatos como pintar el terminal, reparar los aires acondicionados, las escaleras mecánicas, sino también contratar asesores internacionales, arquitectos y calculistas para diseñar y finalmente construir el terminal más grande y moderno de América Latina. Es así como junto a un gran equipo humano logramos convertir una pocilga moral y física en el mejor Terminal Terrestre de América.

Experiencias como estas han sido la constante en mi vida. Hoy que nuestro país se encuentra en una situación crítica, quiero poner mi capacidad y experiencia para cambiar las cosas. Lo que hice por el Terminal Terrestre de Guayaquil lo puedo hacer por el Ecuador, pero necesito de tu ayuda para lograrlo. Estoy seguro de que unidos podemos cambiar el país.

Guillermo Lasso